jueves, 16 de mayo de 2013

Memorias Bajo Tierra 8: La vibra del garage



La vibra del garage



El garaje (o cuarto, sala, patio trasero, da igual), entendido como ese sitio donde una banda da sus primeros pasos es la semilla de la nueva música, un primer proceso básico para todo inicio en las lides musicales de una banda de rock.

El garaje es un feeling, una vibra particular que se repite en cada nueva agrupación, en cada banda nueva que se reúne a practicar, a escribir y a descargar. Los estilos cambian, los códigos y las herramientas varían, pero esa sensación permanece y es invaluable.

Seguramente es muy tentador en esta época donde la tecnología a igualado el campo de juego, caer en la trampa de “parecer profesionales” antes de ser o sonar profesionales, con las facilidades en diseño grafico, grabación, edición de audio y video, es muy sencillo tener la imagen, pero esta sin el talento y trabajo duro que la respalden es poco menos que nada.

En su momento, pedirle a mamá o papá, un huequito en la casa para ensayar, o avisarles que ibas a “hacer ruido” un rato a los vecinos para que no se quejaran, eran las maneras comunes de hacerse de un par de horas cada cierto tiempo, para echar a andar muestro “proyecto”. Reunirse con los amigos de la escuela, del barrio, o al pana que conociste en una fiesta, que tienes tus mismos gustos musicales y que de paso sabe tocar algún instrumento, fue, es y seguirá siendo, el momento cumbre de la semana para muchos, el proceso de afinar, echar bromas y comenzar a tocar, es único para todos los que se han puesto en esa situación; escribir las primeras canciones y comenzar la eterna búsqueda por un sonido propio, es un viaje que apasiona a todo músico.

Actualmente, los costos en salas de ensayo, que solían ser prohibitivos, han convertido a estos en los nuevos garajes. Mejor calidad de sonido y una dinámica mejor para que las bandas puedan trabajar de manera más eficiente y limpia, son algunas de las ventajas de este cambio de escenario, pero la chispa y la vibra del garaje siempre estarán allí, y es genial que así sea, pues es lo que empuja a las bandas a crecer, a buscar, a experimentar y a lograr sus metas.

No importa donde sea el ensayo, mientras esa energía este allí no hay nada que temer para la nueva ola de grupos y músicos que se dan cita a tocar, componer y compartir.

Nos leemos la que viene...

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