jueves, 30 de mayo de 2013

Memorias Bajo Tierra 10: ¡Un país de Rock!




¡Un país de Rock!

Siempre hemos sido una nación de rock, desde que nos fue trasplantado el género, nos lo ajustamos a nosotros mismos, a nuestro país y a nuestra forma de ser, nos creamos nuestra propia voz de rock, nos cosimos a la piel nuestro estilo de metal, nuestro punk suena venezolano y nuestra fusión destila tricolor.

El rock llegó a nuestro país en circunstancias únicas, sin el estigma de ser música de clases pobres, ni de juventud protestona o inconformidad sexual, llegó de la mano del principal productor de riqueza en Venezuela, la explotación petrolera, y con la guitarra, bajo y batería del extranjero que venía a trabajar en nuestro país; se estacionó en el Zulia antes de meterse en las venas de todo el país y crear su propia marca de rebeldía joven en un país con pocos motivos para revelarse, ofreciendo opciones a quien no las pedía y prometiendo delicias carnales a un país “virgen” y orgulloso de serlo.

Sin embargo el rock se abrió paso entre la música llanera y el folklore típico de cada región, la balada casi hímnica con inspiración italiana y europea en general, los sones del Caribe, el bolero; y después el disco, la salsa, el pop y la música urbana –pastiche creado a finales de los 70 y principios de los 80 para empaquetar el pop con influencias varias de la nueva ola de cantautores venezolanos, en su mayoría provenientes de bandas de rock de los 60 y 70-, para hacerse una pieza indeleble del panorama sonoro de nuestra patria.

Nuestro rock se sacó la cédula y se dio a la tarea de crear sus primero nombres, sus primeras ideas y luego sus primeras leyendas. Comenzaron las experimentaciones y la importación de ideas, que tuvimos que aclimatar a nuestro calor caribeño del norte de Sur América. Nos hicimos expertos en versionar (algunos dirían “fusilar”) éxitos extranjeros; y en la mayoría de los casos, crearles letras en castellano que no tenían nada que ver con sus originales en inglés, pero al mismo tiempo y tímidamente, comenzamos a crear nuestras primeras canciones y a darle identidad propia a aquel hijo adoptivo de nuestra propia cultura popular.

Algunos, mezclaron los estilos, les añadieron percusión y metales, los hicieron casi bailables y lo acomodaron al oído en clave salsa del venezolano fiestero y güapachoso, otros convirtieron las calles de Caracas en su propio Carnaby Street o Sunset Strip (depende de la década) o se crearon una sucursal de Londres o Seattle sin neblina para poder ir con los tiempos.


El punto es que, de todo este corta y pega, de los primeros intentos y las primeras caídas, de las primeras negociaciones entre underground y mainstream en nuestra sociedad, nació nuestra propia idea de un género musical que se creó a sí mismo, que se dio forma –tal cual un Frankenstain sonoro- con partes que en teoría no debían encajar, pero que formaron un rompecabezas con partes de distintas imágenes que terminó viéndose muy bien, que nos ha dado nombres imborrables, nuestros propios héroes caídos, himnos, fechas de no olvidar, bandas de renombre local, nacional e internacional; mitos, chistes, cuentos y parafernalia que es lo que conforma un movimiento, una historia, una forma de vida y un país de rock.

viernes, 24 de mayo de 2013

Memorias Bajo Tierra 9: Orgullo de fan



Orgullo de fan


No sé si he usado esta cita antes en esta columna, pero Freddie Mercury dijo una vez cuando le preguntaron sobre la vibra de los conciertos de rock “es como un partido de fútbol, la única diferencia es que todos aquí estamos del mismo lado”. No podría yo expresar mejor la emoción que se siente cuando se es fan de una banda, es tan similar a llevar la camiseta del equipo amado, de sufrir con ellos y verlos salir a mojarse la camiseta por el espectáculo, la gloria y el triunfo.

Esa emoción y orgullo de fanático es lo que hace a los seguidores del rock una raza única, con el rock y el metal es fuego o hielo, lo amas o lo odias, seguro habrán quienes gusten sólo de escuchar “Nothing else matters”  pero en su vida hayan escuchado “Orion” o “The four horsemen”, que digan cuanto les gusta “The men who sold the world” pero no sepan que es original de Bowie o que existen también “Papercut” o “Pennyroyal Tea”, pero a esas personas no las tomo en cuenta para esta nota, son gente que aprendió estas canciones por casualidad, no son fans.

Un fan es como aquella amiga que se enorgullecía de poder recordar, en orden, todas y cada una de las canciones de cada disco de Iron Maiden por cronología, y estaba feliz de demostrarlo, fan es aquel que sueña con ver a su banda en vivo, fíjense que digo “su” banda, porque una parte básica es el sentido de pertenencia es el sentir a aquellos como propios, como amigos, maestros, figuras importantes en la vida.

Quién de nosotros, fanáticos, mientras está reunido con los amigos, ha parado de hablar en media frase por que suena “nuestra” canción, esa que nos sabemos de memoria y que cuando comienza más vale que el mundo se detenga por que acaban de perder nuestra atención, en ese momento estamos en un trance, en una situación de entrega emocional y de los sentidos, que sólo termina con la última nota de la pieza.

No creo que seguidores de otros tipos de música puedan decir esto, estamos entre los más apasionados de todos, nuestro concepto de fanatismo, incluye hacer cualquier peripecia o pasar cualquier trance por ir a ese concierto, comprar ese disco, conseguir ese vídeo, hacernos ese tatuaje, usar esa franela, ver ese especial de tv o lo que sea.

Es que ser fan no tiene tiempo, sino recuerden sus cuadernos de bachillerato y como estaban ralladas las últimas páginas, el logo que aprendimos a hacer de memoria o la música en nuestros audífonos que nos acompaña hasta hoy, es que esa banda, ese tema, ese músico se vuelve parte imprescindible de la vida de un fan y eso no tiene precio.

Es que podrán pasar muchos años y habrán otras bandas que nos muevan y nos gusten, pero fanáticos, sólo de unas pocas, de esas de las que te aprendes la trívia y que guardas los discos con recelo, que has visto los vídeos de los conciertos deseando estar allí, de esos que parecen tener un tema apropiado para cada momento y cada situación, ese grupo del que conoces las rarezas más locas, y los datos, aparentemente, más inútiles, pero que para ti, llenan esa necesidad de contactar con ellos en un nivel mayor al de los simples mortales, no era parte de esos conformistas que gustan de una u otra canción, no amigo mío, no amiga mía, ¡Usted es un fan!

viernes, 17 de mayo de 2013

jueves, 16 de mayo de 2013

Memorias Bajo Tierra 8: La vibra del garage



La vibra del garage



El garaje (o cuarto, sala, patio trasero, da igual), entendido como ese sitio donde una banda da sus primeros pasos es la semilla de la nueva música, un primer proceso básico para todo inicio en las lides musicales de una banda de rock.

El garaje es un feeling, una vibra particular que se repite en cada nueva agrupación, en cada banda nueva que se reúne a practicar, a escribir y a descargar. Los estilos cambian, los códigos y las herramientas varían, pero esa sensación permanece y es invaluable.

Seguramente es muy tentador en esta época donde la tecnología a igualado el campo de juego, caer en la trampa de “parecer profesionales” antes de ser o sonar profesionales, con las facilidades en diseño grafico, grabación, edición de audio y video, es muy sencillo tener la imagen, pero esta sin el talento y trabajo duro que la respalden es poco menos que nada.

En su momento, pedirle a mamá o papá, un huequito en la casa para ensayar, o avisarles que ibas a “hacer ruido” un rato a los vecinos para que no se quejaran, eran las maneras comunes de hacerse de un par de horas cada cierto tiempo, para echar a andar muestro “proyecto”. Reunirse con los amigos de la escuela, del barrio, o al pana que conociste en una fiesta, que tienes tus mismos gustos musicales y que de paso sabe tocar algún instrumento, fue, es y seguirá siendo, el momento cumbre de la semana para muchos, el proceso de afinar, echar bromas y comenzar a tocar, es único para todos los que se han puesto en esa situación; escribir las primeras canciones y comenzar la eterna búsqueda por un sonido propio, es un viaje que apasiona a todo músico.

Actualmente, los costos en salas de ensayo, que solían ser prohibitivos, han convertido a estos en los nuevos garajes. Mejor calidad de sonido y una dinámica mejor para que las bandas puedan trabajar de manera más eficiente y limpia, son algunas de las ventajas de este cambio de escenario, pero la chispa y la vibra del garaje siempre estarán allí, y es genial que así sea, pues es lo que empuja a las bandas a crecer, a buscar, a experimentar y a lograr sus metas.

No importa donde sea el ensayo, mientras esa energía este allí no hay nada que temer para la nueva ola de grupos y músicos que se dan cita a tocar, componer y compartir.

Nos leemos la que viene...

STAR en cuenta regresiva para "CENSO DEL ROCK VENEZOLANO 2013"



en cuenta regresiva para 
"CENSO DEL ROCK VENEZOLANO 2013"

El Sindicato de Trabajadores y Artistas Rock de Venezuela (STAR), por medio de su Comunicado VI, informa que todo está listo para que en pocas horas de inicio el "CENSO DEL ROCK VENEZOLANO 2013". Esta herramienta permitirá contar y agrupar a quienes estén interesados a unirse a esta iniciativa sindical que reúne a aquellos que de una u otra manera trabajan en el medio rock de nuestro país.

Además, también se conoció que STAR ya cuenta con una página web que de momento despliega un reloj en cuenta regresiva hasta el momento en el que puedan empezar las inscripciones, cabe destacar que la ley solicita al menos 150 personas que trabajen en la misma área para conformar un sindicato, mientras que la directiva de esta unión espera llegar a los 15.000 rockeros.


A continuación, postearemos links directos a los tres primeros comunicados de STAR


ENLACES DE INTERÉS
- Twitter Sindicato: @SindicatoRock 
- Twitter Foro metal: @forometalvzla
- Hashtag: #SindicatoDeTrabajadoresRockVenezuela

CONTACTOS
Para unirse a la causa, entrevistas, notas de prensa.
Móvil: +58 424 352 7507 
*Disponible whatsapp
E-mail: sindicatorockero@gmail.com

Nos leemos las que viene...